sexta-feira, 12 de dezembro de 2014

One chance.


Tal y como aquella iglesia, yo tampoco soy lo que todos esperan de mí. Ella, al igual que yo, es la ruina de un pasado glorioso, donde probablemente vivió el bullicio de un pequeño pueblo, moviéndolo a su antojo.
Pero ya no es lo que era. Está muerta. Sus contrafuertes ya apenas tienen propósito: su techo adintelado se ha derrumbado, dejando que su interior esté tan desprotegido que ahora la lluvia, la nieve, el frío y el sol lo ocupen cuando así lo desean. Sus vanos están ahora abiertos, dejando que desde fuera se pueda ver un desolado escenario, donde de su esplendor de antaño ya solo queda el suelo, desnudo y helado, y la pintura desgarrada de sus paredes.
Y ella está allí, sola, desamparada, rodeada de edificios modernos y llenos de gente. Invisible a las miradas de todos. Perdida.
Sin embargo, sus agujas, aunque rotas, se alzan al cielo desde su gran altura, con una vana esperanza de que algo, o alguien, se fije en ella y haga un intento de restauro, cambiando el cruel destino de situarse detrás de un cartel que comunique  un eminente peligro de derrumbe.



terça-feira, 20 de maio de 2014

Save her. Please.


Estoy escrbiendo esto, y debería de estar haciendo cualquier otra cosa. Pero no podía dejar de pensar en lo que sus labios no pueden decir.
Que aunque la mayoría del tiempo ella tenga dibujada esa sonrisa tan perfecta, sus ojos no dejan de llorar, y en su interior se le clavan las espadas de su propia guerra, donde, gane quien gane, saldrá perdiendo ella.
Es inevitable que sus ojos acuosos dejen de mirar las olas cuando pasa, que sus manos a veces se le escapen, para acabar rompiendo las promesas que un día juró cumplir.
Mi pobre, dulce y fracasado tulipán sigue creciendo cada día un poco más, sí. Enraizado a la tierra que será su sepultura, bello como solo lo son las flores rebeldes, que nunca miran al sol. Sigue cada día enrojeciendo paulatinamente, pero es que él no quiere ser la flor más bonita del jardín, tan solo vive cada día deseando que el viento se lleve sus pétalos por alguna equivocación del destino, y sueña cada noche con una sequía que, como él, rompa las leyes establecidas, afectándolo solo a él.
Y yo ya no sé que debo hacer con mi pequeño tulipán y temo que cualquier día, lo encuentre en su rincón, solo como siempre, con sus pétalos marchitos y su cáliz deshecho por un golpe letal de algún capitán que lucha en el bando oscuro de su guerra, de su infernal y eterna guerra.


quinta-feira, 8 de maio de 2014

I just don't know.


Ellos seguían allí en medio, bailando rítmica, apasionadamente esa canción que ya había terminado hacía un buen rato. Sus ojos no se despegaban de los de ella, y sus manos seguían acariciando su espalda. El café había cerrado, las luces estaban medio apagadas y todo hacía que el momento fuera eterno.
Muy despacio, fueron bajando el ritmo, hasta que se quedaron parados en medio de las mesas vacías y las sillas desocupadas. Como siempre, la noche les pertenecía.
Se ajustó el vestido y cogió su bolso y él se quedó atónito mirando como ella se acercaba un poco más y le abrochaba un botón de la camisa, arrugada despúes de un día de trabajo. Su corazón latía sin sentido mientras ella lo miraba, con las manos aún en su pecho.
-¿Te vas?- preguntó sin estar seguro de querer oír la respuesta.- ¿Te vas otra vez?
-Nos vamos- dijo mientras caminaba sonriente hacia la puerta-. A no ser, claro, que quieras quedarte.
Él corrió hasta ella, abrazándola por detrás, en un movimiento que casi los tumba a los dos. Y entonces ella rompió a reír, como nunca él la había visto. 




¿Cómo había dejado que todo acabara tan mal?

segunda-feira, 5 de maio de 2014

Second Law of Sally


Estaba en la misma habitación de siempre, pero esta vez se encontraba sentada en el rincón de la derecha. El suelo le helaba las piernas, la pared le arañaba la espalda y no recordaba siquiera cómo había llegado hasta allí.
Sus sollozos se sumaban a los semi-ataques de pánico que le entraban cada vez que recordaba la conversación de esa misma mañana. El pelo se le echaba a la cara, saliendo de la coleta deshecha por la inesperada carrera matutina. El móvil, en estado lamentable, delataba un ataque de ira del que había sido víctima mortal. 
Y Marie, oh, la pobre Marie, después de haber pasado horas abrazándola y consolándola, y sin haber conseguido preguntarle qué le pasaba, se encontraba ahora sentada en la cama, con una taza de té en la mano, mientras la miraba con los ojos vidriosos, espectante.
Se quedó así durante mucho tiempo, hasta que Louise consiguió empezar a hablar. Primero, un susurro inaudible. Después, tartamudeos ininteligibles. Al final consiguió hablar, pero Marie desearía que no lo hubiese escuchado nunca. 

-Lo saben. 

-¿Cómo?- Las palabras de Louise tardaron en ser procesadas por una Marie desprevenida.

-Lo saben.

Y da igual lo que sucediera después, si Marie se desmoronase o tirase la taza de café contra la inmaculada pared de enfrente, si Louise se volviese loca o si siguiese llorando desesperadamente, porque a partir de ese momento, de esas palabras, todo había cambiado. Las cosas no volverían a ser nunca lo que habían sido, y después de eso todo se volvería oscuro, mientras el telón se bajaba silenciosamente en un teatro ya vacío...




domingo, 4 de maio de 2014

Insomniac


Con el tiempo aprendí que no todo lo que hay en mí es culpa mía, y con ello aprendí que, precisamente por eso, yo no tengo cura.
Y con el tiempo dejé de querer lo que quieren todos, dejó de importarme hasta el filo de la vida, para pasar a desear entonces esa sensación que me invadió una mañana de verano.
En su momento, espantosa. ¿Ahora? Ahora en ella culmina todo lo que soy, porque sé que cada fibra de mí está destinada a un futuro muy diferente al de los demás.
Aún en mí cabe la esperanza de encontrar otro final, uno que tal vez termie con una vieja sonrisa. Pero es que este corazón defectuoso ya solo late por inercia, y mi cabeza ya solo cuenta por costumbre.
Ojalá la vida fuera un poco menos fría, y me abrazase como él nunca hizo. Ojalá las noches no duraran tanto en mis ojos despiertos. Ojalá pudiera sentir, como sienten los demás.
Pero entre búsqueda y búsqueda, mientras nadie me encuentra y mi boca, cansada de intentarlo, no logra salvarme, ya solo puedo dedicarme a buscar un bonito epitafio que sustituya mi inconstante y defectuosaexistencia por una frase que sienta, como nunca pude sentir yo.



quarta-feira, 26 de março de 2014

"They think I'm crazy but they don't know the feeling"


Al igual que a su llegada faltaron los saludos, se fueron sin despedirse. Y se fueron tan paulatinamente, que cuando me quise dar cuenta no estaban. 
Dejas de oírlas poco a poco, hasta que solo hay silencio. Sí, te despiertas un día, un día como cualquier otro, y ya no están. Y ahora cuando callo, solo existen los ruidos de la calle, la música distante, el viento en la ventana... 
No están, y me asusto solo con pensarlo. Creía que me había acostumbrado a la soledad, pero es que este silencio me mata por dentro. Y me agoniza pensar, existir, vivir, sin ellas. ¿Y si vuelven? ¿Conseguiré escapar entonces o será esa la vez definitiva?
Y es que tal vez todo esto sea un sueño, o peor aún, tal vez todo esto sea la realidad y no haya manera de despertarse. 
- Apártate de mí- dije por enésima vez en la vida-, vete de aquí.
- ¿Por qué?




-Porque estoy loca. Loca de remate.
Y no te lo mereces.

sábado, 15 de março de 2014

We



Que yo sé que él no sabe cuanto le quiero. Y sé que no soy tanto como a él le gustaría que fuera, que no le demuestro lo mucho que me importa tan a menudo. Que sé que muchas veces se cree que no me acuerdo de él, pero él no sabe que yo voy pensando en él, para estar con él.
Que él es tan importante que doy mi mundo por él, que lo arriesgaría todo por defenderlo. Que lo que hemos vivido juntos, es insuperable, al igual que su cariño. Es la persona con la que he llorado tantas noches, la que con solo mirarme, entendió mi mundo, con la que siempre puedo ser yo, la que siempre está allí para mí, sin juzgarme, sin trampas, solo ahí, él. Tan suyo como siempre, y tan mío a la vez. Tan parte de mi.
Y es que no me canso de decirte, cariño mío, que eres mi niño, aunque no te lo creas.  
Y sé que si lee esto, se hará el duro, pero sonreirá. Y es que entonces, esta entrada vale millones, sólo porque su sonrisa está atada a ella.
Tú y yo de mil maneras...