Era nochebuena y las calles del centro estaban llenas de vida. Los bares estaban hasta arriba de gente y costaba pasar entre los vasos que rebosaban y los movimientos siempre exagerados de la gente con copas demás.
Peggy le tiraba tan fuerte del brazo que a ni le dio tiempo de mirar el nombre de la discoteca en la que tan estrepitosamente entraron. El ambiente era ligeramente rockero y oscuro, pero los continuos flashes de neón y la bola de luces parecían llenarlo todo.
Siguieron andando hasta que llegaron al final de la sala donde Peggy le presentó a su novio y a un par de amigas más. Cuando volvió de la barra con su bebida, escuchó detrás suya:
-Louise, ¿verdad?
-Si-contestó-, y tu ¿eres...?
-Una bebida un poco fuerte, ¿no?- su sonrisa iluminaba toda la sala-. Soy Marie, acabo de llegar.
-Ah, la famosa Marie-"¡Por fín!" pensó, sonriéndole cariñosamente.
Era ya el final de la noche y ya solo quedaban ellas dos, riéndose como locas en el sofá de la discoteca, cuando empezó a sonar esa canción y Louise empezó a tararear por lo bajo: "I'm a rocker, I'm a roller...". Marie empezó a cantar, y sin parar, se levantó. Cogiéndola de la mano, la arrastró a la pista de baile.
-¿Qué haces?- preguntaba Louise entre risas.
-Crear memorias.
Louise no volvió a preguntar. Y por primera vez en mucho tiempo, se relajó y se dejó llevar por las locuras de Marie. Y cuando se dio cuenta, estaban las dos bailando como locas mientras cantaban a todo pulmón:
"Got slicked back hair,
Skin tight jeans,
Cadillac car
And a teenage dream."
Y cuando llegó el final de la canción, se besaban tan intensamente que ni lo notaron.





