En el mp3 sonaba una canción, esa canción, con la que ella lo predijo todo. Había estado intentando salir del espacio todo ese tiempo, por miedo a los agujeros negros. Los veía a lo lejos, sabiendo que algún día la cogerían, y sin embargo no conseguía salir. Ese era su problema, nunca supo como salir. Y ahora, estaban cerca.
Se echó atrás, dejando que todos sus esquemas cayeran encima de ella, rompiendo su caparazón. Ahora que estaba sola, podía finalmente llorar. No tenía que fingir nada.
Y se dejó estar allí, en la calma, mientras toda la ciudad corría estresada. Y cuando comenzó a anochecer, ella se fue acomodando entre las tejas, esperando a que le llegara el sueño.
Pero el sueño nunca llegó, ni él tampoco.
Porque las chicas como ella, por las noches solo duermen.
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