Me perdía en sus ojos durante horas. Sus pensamientos rondaban mis sueños todo el tiempo. Sus manos volaban junto a las mías y sus abrazos, aunque imaginarios, me acompañaban al dormir. Sus palabras me levantaban para tirarme al vacío otra vez. Lo daba todo por él, y, sin embargo, nunca supe si me quiso. Pero ahora, ahora qué más da.
Lo quería tanto que me consumía por dentro. Lo quise tanto que me morí cuando se fue.
Así que después de él dije que nunca más. Nunca más lloraría, nunca más confiaría, nunca más me entregaría, ni nunca más querría.
Y ahora, que empiezo a revivir, sé que no sé si volveré a querer algún día. No sé si volveré a querer a alguien, como lo quise a él. Pero, ante todo, no sé si debería.

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