quinta-feira, 9 de janeiro de 2014

W. A. T. S. A. ?


Acostado en la cama, miraba el ritual de siempre, mientras ella buscaba sus ropas en la oscuridad de la noche. La observaba siempre con atención, no queriendo perder un detalle, intentando absorver todas sus acciones.
La observaba intentando ganar fuerzas para preguntarle lo que le rondaba la cabeza desde aquella tarde lluviosa. Y la siguió observando cuando cinco minutos más tarde ella se sentó en el bordillo de su cama, cogiendo su blusa congelada, y puso su mirada en la suya.
-¿Qué pasa?- dijo entre risas- ¿Es que he hecho algo malo?
Y él se lo preguntó. Finalmente lo hizo. Y entonces su mirada se quedó quebradiza durante unos segundos.
Enseguida se levantó corriendo de la cama con una sonrisa apagada, y empezó a vestirse apresuradamente, evitando su mirada.
-¿Por qué no me contestas?- su voz solo reflejaba un poco de preocupación, hasta que vio que se le había puesto la piel de gallina-. ¿Tienes frío?¿Qué te pasa?
Corrió hacia ella para intentar abrazarla, pero antes siquiera de poder alcanzarla, ella gritó:
-¡No me toques! ¡No lo hagas!- su cara había cambiado totalmente y ahora sus ojos llorosos se apartaban de él otra vez, mientras su cuerpo se paralizaba.
Cogiendo su bolso, ella abrió la puerta tranquilamente, y finalmente le miró.
-¿Es que no vas a darme un beso de buenas noches?- dijo asustado.
-Dijimos que no haríamos preguntas- contestó.

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