domingo, 22 de dezembro de 2013

Taking back my head


Me perdía en sus ojos durante horas. Sus pensamientos rondaban mis sueños todo el tiempo. Sus manos volaban junto a las mías y sus abrazos, aunque imaginarios, me acompañaban al dormir. Sus palabras me levantaban para tirarme al vacío otra vez. Lo daba todo por él, y, sin embargo, nunca supe si me quiso. Pero ahora, ahora qué más da.
Lo quería tanto que me consumía por dentro. Lo quise tanto que me morí cuando se fue.
Así que después de él dije que nunca más. Nunca más lloraría, nunca más confiaría, nunca más me entregaría, ni nunca más querría.
Y ahora, que empiezo a revivir, sé que no sé si volveré a querer algún día. No sé si volveré a querer a alguien, como lo quise a él. Pero, ante todo, no sé si debería.


segunda-feira, 16 de dezembro de 2013

Just one more night.


La miraba desde la barra, mientras secaba con un trapo un vaso aleatorio, recordando la primera vez que la vio sola.
La recordaba sentada en una de las mesas, escribiendo pensativa mientras se tomaba un café. De vez en cuando se inclinaba un poco más, haciendo que él la mirase embobado, porque entonces sus rizos caían descontrolados, flotando suavemente en el aire.
Recordaba sus labios tiernos y huidizos en el baño de una discoteca perdida en aquella ruidosa ciudad.
Recordaba su dulce voz a través del teléfono, hablando en volumen bajo y tono avergonzado,
Pero, sobretodo, añoraba su cuerpo entre las sábanas revoloteadas de su cama, mientras sentía el calor de su mirada, riéndose como locos los dos.
Y entonces volvió a la realidad, y, mirándola, se preguntó: "Por qué está ella con él?"
Pero él no sabía la respuesta, ni tampoco la sabía el vaso ya seco que estaba entre sus manos.


sábado, 14 de dezembro de 2013

Those are not your eyes.


Te busco como una tonta. Te busco todos los días. Te busco por todos los rincones adonde voy y nunca te encuentro. Y seguiré buscándote todos los días de mi vida como si por algún casual te fuera a encontrar, como si no hubiera pasado. Seguiré buscándote aún cuando haya conocido todos los escondites del mundo.
Te busco en todo. Te busco en los libros, en los mapas. Te busco en las miradas de la gente. Te busco en sus sonrisas. Pero nadie me mira como tú. Ninguna mirada se compara con tus ojos azules, esos que tenían ese brillo que nunca encontré en otras miradas. Ni tampoco nadie me sonríe como me sonreías tú.
Te busco en la valentía de las personas, pero nadie es como tú.
Nadie se compara a ti, ¿sabes? Ni nadie nunca llenará el vacío que dejaste cuando te fuiste así. Me despierto con miedo a no recordarte. A no recordar cada detalle de ti, cada arruga, cada pestaña, cada palabra.  Y cuando veo que sí me acuerdo, sonrío tanto que temo que se me rompa la sonrisa.
 Hay veces en las que no te encuentro y me echo a llorar. Y a veces lloro solo porque me acuerdo de ti.
Y lloraré hasta cuando se sequen mis lágrimas. Porque esta, es una herida que no se curará nunca.
Obrigada, F.

N.A.


El tejado estaba frío pero ella seguía sentada allí, mientras el viento hacía que su pelo volase desordenadamente.
En el mp3 sonaba una canción, esa canción, con la que ella lo predijo todo. Había estado intentando salir del espacio todo ese tiempo, por miedo a los agujeros negros. Los veía a lo lejos, sabiendo que algún día la cogerían, y sin embargo no conseguía salir. Ese era su problema, nunca supo como salir. Y ahora, estaban cerca.
Se echó atrás, dejando que todos sus esquemas cayeran encima de ella, rompiendo su caparazón. Ahora que estaba sola, podía finalmente llorar. No tenía que fingir nada.
Y se dejó estar allí, en la calma, mientras toda la ciudad corría estresada. Y cuando comenzó a anochecer, ella se fue acomodando entre las tejas, esperando a que le llegara el sueño.
Pero el sueño nunca llegó, ni él tampoco.
Porque las chicas como ella, por las noches solo duermen.




segunda-feira, 2 de dezembro de 2013

Hell is not for losers.


Temblaba. Lloraba. Y con la mirada perdida seguía observando aquél río. Era una de esas oscuras y heladas noches de Noviembre, y la muerte se le calaba hasta los huesos, cubriéndola por entero.
Sus pelos revoloteaban al ritmo del viento frío, que de vez en cuando acariciaba su cara, suplicándole que no lo hiciera. Abajo el agua se resbalaba entre las rocas, llamando silenciosamente a su valentía.
Él. Ese sentimiento que le había acompañado toda su vida. Ese que le hacía sentir que por más cosas que tuviera, por más que lo intentase, nunca sería feliz.
Y mientras, ella sonreía tristemente al imaginarse el fin. "No más noches", pensaba,"No más máscaras. No tendrás que sofocarte más, no tendrás que fingir más, ni llorar. No tendrás que volver a intentarlo, para fracasar y caerte otra vez. No tendrás que soportar vivir con eso. No tendrás que soportar vivir con él. No tendrás que soportar ver como les haces daño una y otra vez, para hundirlos. No, si el daño que les haces es una sola y última vez.No, si eliges hundirte tú hoy."
Pero hundirse, es de valientes. Y al fin y al cabo, valiente, es algo que ella nunca fue.





quinta-feira, 21 de novembro de 2013

No doubts, no more.


Me preguntaron qué se sentía al ser querida incondicionalmente, no supe qué contestar...
Entonces pensé en él: mi pequeño, precioso y adorable tesoro. Ése al que valoro tanto, al que no cambiaría por nada del mundo. Él, el que me abraza cuando me siento sola, el que me apoya pese a todo, que me adora con todos y cada uno de mis defectos.
Ser querida incondicionalmente es estar en una playa al atardecer. Ser querida incondicionalmente es pasear en otoño y que de repente empiece a llover. Ser querida incondicionalmente es perder tus barreras sin esperarlo. Es dejar que alguien cure tus heridas y te acoja en su vida. Es tener miedo de que sólo sea un sueño. Es querer a alguien hasta lo infinito, y aún así ser lo suficientemente fuerte como para dejarte querer. Es no poder imaginarte una vida sin esa persona. Es perder el miedo a ser abandonada. Ser lo suficientemente madura como para dejar que alguien vea todo tu ser. Es pensar que a esa persona le puede pasar algo, y asustarse tanto que se te salten las lágrimas inmediatamente. Son abrazos sin fin. Son llamadas sin hora. Es lo más escalofriante y precioso que te puede pasar.









Y podría seguir describiéndolo eternamente, porque al fin y al cabo, eso es lo que tenemos por delante...


segunda-feira, 18 de novembro de 2013

185D


El color de mi pelo, la marca de mis ropas o el sitio donde viva. Mis amigos, mi instituto o mis zapatos. O las marcas de mi vida. Da igual las notas que saque, cuánto pese o cómo vista. A ti te importan los médicos que me siguen, qué piensen mis profesores. A ti te importarán las cifras,y las letras. No yo. Nunca yo. Y da igual qué estudie o en qué trabaje, siempre y cuando puedas exhibirme, ¿Verdad?.
No te importa que llore todas las noches durante horas, ni que sea emocionalmente inútil. Te dan igual los números que pasan por mi cabeza y las marcas que tenga por mi cuerpo.
Pero dime una última cosa:










¿Me querrás algún día, Papá?