segunda-feira, 2 de dezembro de 2013

Hell is not for losers.


Temblaba. Lloraba. Y con la mirada perdida seguía observando aquél río. Era una de esas oscuras y heladas noches de Noviembre, y la muerte se le calaba hasta los huesos, cubriéndola por entero.
Sus pelos revoloteaban al ritmo del viento frío, que de vez en cuando acariciaba su cara, suplicándole que no lo hiciera. Abajo el agua se resbalaba entre las rocas, llamando silenciosamente a su valentía.
Él. Ese sentimiento que le había acompañado toda su vida. Ese que le hacía sentir que por más cosas que tuviera, por más que lo intentase, nunca sería feliz.
Y mientras, ella sonreía tristemente al imaginarse el fin. "No más noches", pensaba,"No más máscaras. No tendrás que sofocarte más, no tendrás que fingir más, ni llorar. No tendrás que volver a intentarlo, para fracasar y caerte otra vez. No tendrás que soportar vivir con eso. No tendrás que soportar vivir con él. No tendrás que soportar ver como les haces daño una y otra vez, para hundirlos. No, si el daño que les haces es una sola y última vez.No, si eliges hundirte tú hoy."
Pero hundirse, es de valientes. Y al fin y al cabo, valiente, es algo que ella nunca fue.





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