quinta-feira, 2 de maio de 2013

Lightless


"Vete Deb. Vete ya de una puta vez. Déjame en paz, joder. ¿Es que no crees que has hecho ya suficiente?"-grito en silencio.
"Hahahahahahahahah... Estúpida... Sabes perfectamente que no me voy a ir nunca. Ni ellas tampoco. Nadie se va a ir de aquí. Y tu menos, gilipollas."- aún no sé por qué siempre me sorprende lo fría que es.
"No vas a ganar esto, no lo vas a hacer. Te conozco demasiado bien ya, Deb."
"Inútil de mierda, te crees de verdad que no voy a ganar? Ya he ganado, ¿no lo ves?"- y esa sonrisa irónica tan suya sale de su boca, ahogándome entre mis lágrimas heladas.-"Mírate al espejo. ¿No ves lo miserable que eres? Mira todo eso, mírate a la cara, y sobretodo, mírate a los ojos: ¿Ves como me quieres?"
Me vuelvo a la cama. Mis ojos ya se han cansado de llorar por hoy. Me arropo con las sábanas y me abrazo a él, intentando no oírla. Pero ella sigue con su discurso:
"No me voy a cansar nunca. Y sabes que en el fondo, hasta agradeces que esté yo... Porque dime, idiota: ¿Ves a alguien más?"
Y diciendo esto, me abraza con su piel agridulce, balanceándome, y poco a poco nos vamos durmiendo entre llanto y estrellas.

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