sábado, 26 de outubro de 2013

The Best Damn Thing


Era la una, o tal vez las dos. Llovía y hacía frío y ellos no decían nada, pero tampoco hacía falta.
Ella le miró, y él, aprovechando el momento, rozó con su dedo la mejilla empapada, recogiendo una lágrima recien caída de sus ojos llorosos, y  entonces, dos sonrisas se iluminaron.
Jared tenía la mirada llena de promesas y esperanzas, y Scarlett... Scarlett con sólo verlo supo que ya todo había cambiado, y pudo confirmar que todo lo que había temido hasta entonces había desaparecido.
Él había roto las espectativas, había quebrantado las reglas que perseguían a Scarlett desde el principio de su historia.
Y entonces volvieron las lágrimas a resvalarse inevitablemente, como lo hacía la lluvia en las ventanillas del coche.



Y lo que Jared no sabía era, que esta vez, Scarlett lloraba de felicidad.

terça-feira, 15 de outubro de 2013

"They won't let her live"


Eran las dos de la mañana de un sábado cualquiera y, quizás fueran las sábanas, o sus ojos, pero  por algún inexplicable motivo, todo parecía diferente. Incluso la torre se veía diferente.
Y Marie, "Dios mío"-pensó mientras le acariciaba el pelo-, Marie estaba preciosa esa noche: sus ojos verdes que tanto le gustaban brillaban más, y estaba sonrojadamente perfecta. Quizás era eso lo que hacía que hasta el aire pareciera diferente.
Ambas se acercaron otra vez, lentamente, y sus labios se perdieron una vez más, dándole una oportunidad a que su corazón respirase por fin. Marie era distinta a todo lo que Louise había vivido antes. 
Marie rebosaba vida por todos los poros, sus ojos se lo decían todo. Siempre que se abrazaban, Marie le rozaba con el alma, no como su pasado.
Sus labios se separaron después de un buen rato, pero los ojos de Marie ya no le miraban igual. Ambas sabían lo que venía a continuación.
Louise se incorporó, mientras Marie la miraba en silencio. 
Cuando acabó de vestirse, Louise cogió su bolso y se acercó a la puerta, mirando atrás una vez más.
Los ojos de Marie seguían brillantes, sí, pero ahora tenía dos pequeñas líneas que bajaban por sus mejillas, resplandeciendo ligeramente a la luz de la luna que entraba por la ventana. A Louise se le hizo insoportable verla así otra vez.
-Por favor, no te vayas, Louise- suplicó, con una voz que le rompió lo que le quedaba de corazón a Louise.
Ella abrió la puerta, aún mirando a Marie, con la diferencia de que apenas podía ver: las lágrimas estaban luchando por salir de sus ojos. - Te quiero-dijo Marie en una voz casi inaudible.
Louise se giró y salió fuera. Un "Te quiero" se escapó silencioso entre sus labios, helando sus sangre. Pasaron segundos largos minutos tal vez, hasta que cerrando la puerta detrás suya, se encaminó hacia la salida del edificio. 
No se resistió más a la lucha contra las lágrimas, dejando que cayeran descontroladamente bajo sus ojos. 

sexta-feira, 16 de agosto de 2013

Live, Love, Laugh.


Estereotipos y lágrimas es todo lo que supe durante mucho tiempo. 
Números y fechas, papeles y pizarras, heridas y cicatrices. 
Y ahora estoy aquí. Y hoy lloro de alegría. 
Hoy sonrío, y salgo maquillada. Hoy río a carcajadas y no me escondo. Hoy comeré helado.
Por ese día en que todo cambió, por esa historia inacabada. Por un final feliz. 
Por el aumento del 81.



Felicidades a mí.

sábado, 6 de julho de 2013

One, eight, four, love.


"- Está crescidinha, linda e boa rapariga. Uma mulherzinha..."
Estas palabras no me salen de la cabeza. Ni tampoco tu sonrisa, ni tus abrazos. 
Y las lágrimas no salen de mis ojos: ha pasado un año. Un año sin tí. Sin tus manos,tus ojos, sin tu risa. 
Tú eras el que siempre estaba orgulloso de mí, y ojalá estuvieras aqui, porque te necesito. Tú fuiste el que me dio fuerzas para seguir, sin ni siquiera saberlo. 
Te echo de menos, a morir.
Y, aunque no tenga mucho más que decir, la canción ya lo dice todo. Y aunque probablemente nunca lo sepas, siempre fuiste mucho más que un abuelo. 
Mi héroe, mi orgullo, mi todo. 
F.S.C.



Esta é para ti, vô.

segunda-feira, 17 de junho de 2013

Six and a half.


Si hubera podido te hubiera dado la mitad de mi vida, para  así poder vivirla contigo...
No pasa un día sin que recuerde esos ojos azules que me miraban orgullosos ni esas manos maltradadas por el tiempo que acariciaban mi cara...
No pasa un día sin que piense en ti ni en tus palabras pronunciadas por tu gastada voz.
Me gustaría haberte oído decir todo lo que quedó por decir... No te merecías un final así.
Y sé que si hay un cielo, tu estás ahí en paz, feliz, mirándonos, cuidándonos, guiándonos.
Te echo de menos como nunca... Espero no defraudarte.
Quiero que sepas que eres y siempre serás una enorme parte de mí.


terça-feira, 11 de junho de 2013

Skelleton, shadows and ice cream.


Nunca fui nada de lo que quise ser. Ni nada de lo que pude ser. Porque desde siempre las sombras estuvieron viéndome a escondidas. Nunca las cosas me fueron demasiado bien, es comprensible.
 Aún hoy cuando todo parece ir bien el techo se me cae encima. Y cuando mis esfuerzos están en mantener bien firme el techo, el suelo se derrumba ante mis ojos, arrastrándome con él a un mundo donde todo es agridulce.
 Nunca fui suficiente. Y sin embargo siempre fui demasiado. Y ahora, una vez más, no soy nada. Sólo una ráfaga de viento arrastrada por la corriente, perdida.
Y unas palabras suenan en mi cabeza, pero ya no de a misma forma.
Y me contesto a mi misma: "Maybe it is now."

segunda-feira, 27 de maio de 2013

Eight

 Era verano y hacía calor. Me acerqué al jardín ese tan precioso que había visto aquél día. Una señora se sentaba en un banco, pensativa, mientras yo seguía paseando, pensando.
Ese jardín tenía algo que siempre había captado mi atención, algo que me atraía hacia él, que me llamaba, aunque solo ese día supe realmente el por qué.
Lo supe cuando miré abajo: rosas rojas. Un mar de preciosas rosas rojas iluminaba todo el jardín, dándole un aspecto maravilloso, fuera de lo común. Imperfectamente perfecto, como tu.
-Te he echado de menos- dije.- No sabes la falta que nos haces, lo necesario que es ver tu sonrisa otra vez.
Una brisa de aire rozó mi brazo, acariciando mi espalda. Era todo lo que necesitaba saber.
-Te quiero- seguí.
Una sonrisa se dibujó en mis labios lentamente mientras mis ojos se llenaban de lágrimas con sabor a marshmellows.
Al girarme, la señora del banco me miraba boquiabierta, con cara de espanto. Y me siguió mirando hasta que su vista dejó de alcanzarme.
Ella no lo sabía. No lo sabe nadie. Solo tu y yo.
"Solo tu y yo", pensé mientras la sonrisa más grande del mundo se formaba en mi cara.