Era la una, o tal vez las dos. Llovía y hacía frío y ellos no decían nada, pero tampoco hacía falta.
Ella le miró, y él, aprovechando el momento, rozó con su dedo la mejilla empapada, recogiendo una lágrima recien caída de sus ojos llorosos, y entonces, dos sonrisas se iluminaron.
Jared tenía la mirada llena de promesas y esperanzas, y Scarlett... Scarlett con sólo verlo supo que ya todo había cambiado, y pudo confirmar que todo lo que había temido hasta entonces había desaparecido.
Él había roto las espectativas, había quebrantado las reglas que perseguían a Scarlett desde el principio de su historia.
Y entonces volvieron las lágrimas a resvalarse inevitablemente, como lo hacía la lluvia en las ventanillas del coche.
Y lo que Jared no sabía era, que esta vez, Scarlett lloraba de felicidad.

Sem comentários:
Enviar um comentário