
Tal y como cuando Alicia estaba cayendo,yo pude ver las señales que indicaban hacia dónde me dirigía. Siempre pasa, pero es algo que no te das cuenta hasta que es demasiado tarde, hasta que estás en el fondo y lo observas todo.
Alicia vio tazas de té y mesas, por poner un ejemplo. Yo vi otras cosas: notas inconfundibles, jucios injustos, cortes indoloros, océanos turbulentos, días de negro, magia mortal, mentiras sangrientas y deseos indeseados.
Ahora estoy abajo y lo veo todo diferente. Me doy cuenta que no todo es lo que parece, que las cosas que un dia negué son ahora las que más necesito. Que quien quiero no está.
Pero eso, eso no se lo admitiré a nadie.
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