segunda-feira, 23 de abril de 2012

Closed

Han pasado catorce meses. Catorce puñeteros meses, desde que ella se encerró.
Esa niña segura de sí misma, maravillosa, con ganas de amar, de saborear todo lo que la vida tenía para ella, sin miedo a hacerse daño.
Ella no temía al futuro, su pasado estaba zanjado y vivía cada día como su fuera el último. Disfrutaba de cada detalle del mundo y encontraba en él una belleza que nadie más podía encontrar. Cada gota de lluvia, hoja o pestaña, significaban para ella la perfecta imperfección de la naturaleza.
Pero ahora, vive encarcelada desde hace tanto tiempo que ya casi nunca desea salir. Y mientras tanto yo voy viendo como todo cambia, como la necesito a morir y como he dejado casi de vivir.
Pero, si ella aún vive ahí dentro después de tanto tiempo, quizás todavía no esté todo perdido.
Esto va dedicado a todas aquellas personas que  me sacan  adelante cada día, 
y en especial a la persona que ha  dicho que cambiaría mi vida.

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