
Llevaban planeando esto desde hace mucho tiempo. Hablándolo cada día para saber cada detalle, calcular cada instante, y cada gota. En realidad sabían que iba a acabar así mucho antes de que se conocieran.
Sí, se veía venir algo así, pero nadie nunca se quiso dar cuenta. Ambos desde muy pequeños habían tenido detalles con sabor amargo.
Se amaban desde hacía años ya, y sin embargo, sabían que no existía nada más. Sólo eran felices cuando estaban juntos, no vivían por nada más que por ellos mismos.
Así que, esa tarde, cuando sus ojos se encontraron, sabían que había llegado el momento. El momento de llevar a cabo su plan.
Y se besaron por la que sería su última vez mientras la sangre manchaba poco a poco la vida que dejaban atrás, para irse juntos a la eterna felicidad.