Durante meses, años quizás, vi cómo se degradaba, cómo se volvía en bebé cada vez más.
Y...¿Sabes lo que más duele? Que no podré volver a verle, tocarle, abrazarle, sentirlo... Nunca jamás.
No podré escuchar más historias sobre leopardos, escopetas y Goa. No podré oir su vos nu mirarle a esos preciosos ojos azules nunca más...
Y en mi cabeza, ahora y para siempre, sonarán las palabras que una vez me dijo:
-"Está muy crecidita, preciosa y buena chica"...
Te quiero, para siempre.

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